5 Febrero, 2006

El Visitante

"Cuando Serpentus se materializó en aquel sencillo y limpio jardín en la figura de un sesentón de abundantes canas, baja talla y mirada serena, de inmediato le vino a la mente su incursión terrenal anterior cuando le tocó ser, durante doce meses, un íncubo de treinta años de edad, 1,83 de estatura y ojos azules. En esa oportunidad logró que trescientas treinta y seis mujeres ganaran la maldición eterna a cambio de un orgasmo que ellas catalogaron de celestial. De todos las personificaciones que había hecho: visitante, agorero, mesías, súcubo, íncubo, fantasma, ángel de la muerte, ángel burlón, pastor evangelizante, mentalista radial, y gurú, el que más disfrutaba era el de visitante, a pesar de que no le era permitido valerse de artilugios para vencer el libre albedrío de los miembros de la familia escogida, y así evitar que lo expulsaran de las casas visitadas; pero si era echado, no se consideraba un fracaso..."

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Quien pega primero, pega dos veces

"'Mire, hijo, los hombres no se cuadran para pelear; eso es de bolsas, de pendejos. Si usted ve que una discusión va a terminar mal, muévase con cautela, vigile las manos, y ¡zas!, tire un coñazo. Nada de tomar posiciones de boxeador, un solo golpe, directo a la cara, y usted verá que ese hombre empezará a quejarse, a gatear, a huir de la pelea'. Este era el consejo que siempre le venía a la mente a Manuel cuando pensaba en su padre, como ahora cuando se dirigía a buscar su carro luego de un día normal de trabajo..."

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Sitio oficial del columnista y escritor venezolano Marcial Fonseca. Autor de Habitacion 26, Los Mandamientos de Moisés y La Nube en el Cielo.

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