El Mundo / Sábado / Caracas , 16 de Junio de 2007
«Ella confesaba que se humedecía allá abajo de sólo leer sus palabras. La mujer le facilitó su celular; oírla al teléfono hizo que se enamorara más; supo descubrir en las inflexiones de su voz hasta cuando quería que la mimaran»
Se habían visto sin detallarse mucho; para ella, era un simple y lejano conocido; pero para él, esa mujer era la perfección hecha realidad. El rostro irradiaba sensualidad, zanganería y belleza; el cuerpo, empezando por arriba, imponía unas bellas turgencias, seguía un hermoso valle y la sonrisa vertical era una abultada colina flanqueada por dos esbeltas columnas.
Sitio oficial del columnista y escritor venezolano Marcial Fonseca. Autor de Habitacion 26, Los Mandamientos de Moisés y La Nube en el Cielo.